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Si entra hoy en el área de expedición de su fábrica, ¿qué ve? Si la escena incluye a un empleado dando vueltas a un palet, encorvado y sujetando un rollo de película stretch, usted tiene un cuello de botella invisible que está agotando sus beneficios.
El embalaje manual conlleva tres grandes problemas. El primero es el desperdicio de materiales. Sin el control de estiramiento que ofrece una máquina, se gasta mucha más película de la necesaria para una protección que suele ser inferior.
El segundo punto es la salud de su equipo. El esfuerzo repetitivo y la mala postura invitan a la fatiga y a las bajas médicas, lo que frena cualquier línea de producción. Por último, está la cuestión de la imagen profesional. Un palet embalado manualmente rara vez tiene la estandarización de un proceso automatizado.
Evolucionar hacia una solución como la Stretch ECO no es sólo comprar una máquina; es comprar tiempo, salud para su equipo y ahorros reales. Automatizar no tiene por qué ser un salto gigante; puede ser el sencillo paso de dejar de dar vueltas al desperdicio.

